1/7/09

Apariencias

Este hombre me sigue sorprendiendo.

La piel de oveja, con que a veces
me vestí para entrar en calor,
jamás me indujo, creedme,
a soñar con la dicha de las ovejas

No soy oveja alguna, tampoco un perro,
ni un consejero áulico ni un bacalao,
he seguido siendo un lobo, mi corazón
y mis dientes son los de un lobo.

H. Heine


Lo voy a gastar, ya lo sé.


No hay comentarios:

Publicar un comentario